El Amigo que ya no tengo... Parte I






Esta es una historia que me apetece contarla solo por aquí, no me apetece llamar a ningún amigo y mucho menos a una amiga para contarle lo que paso y como sucedió todo. Es una historia que no salio a la luz; al menos por mi parte. Y queriendo que permanezca así se asomará solo a echar un vistazo en mi mundo virtual.

Mi historia con F.
Le conocí cuando tenía 16 años, era el primo de una de mis mejores amigas. Al poco tiempo nos hicimos amigos y mas aún cuando el empezó a salir con N, una de mis mejores amigas del colegio. Estuvieron juntos por mas de un año y nuestra amistad se fue afianzando con el tiempo, compartíamos el mismo gusto por la música y el cine. Inició una relación con una chica, a la cual me hice muy amiga; todavía lo somos.
El decidió irse a vivir lejos muy lejos, yo al poco tiempo también empaque maletas y tras varios vuelos, tres escalas y dos días de viaje llegue al lugar donde iniciaría una nueva vida.
La distancia no hizo más que afianzar nuestra amistad. Entre fotos, llamadas y horas de chat nos contábamos nuestras historias. El se casó. Yo casi, pero no. El terminó su relación. Yo también.
Fue mi amigo, mi paño de lágrimas, mi consuelo, mi compañero en la distancia y mi confesionario en los momentos mas difíciles. Sabía todo lo que podía contarle y más.
Tengo que reconocer que me soportó.. sii, me soportó durante horas a miles de kilometros de distancia, en silencio, mientras yo me desahogaba en lamentos y le pedía consejos.
Era mi amigo, mi mejor amigo.
Cinco años mas tarde coincidíamos. Cinco años mas tarde dejábamos a un lado los chats de msn y llamadas de larga distancia para encontrábamos y asistir a la boda de su prima; mi amiga.
Se presentó en mi casa sin previo aviso (algo q no me gusta, por supuesto me encontró con cara de loca y en pijamas..) Salí a recibirle y nos dimos un abrazo largo y fuerte, entre algo de nervios y sonrisas nos saludamos y quedamos en vernos luego. Estuvimos toda la tarde juntos, de aquí para allá, hablando tonterías, la verdad era que no teníamos mucho que contarnos, no había que ponernos al día.
Esa noche salimos a tomarnos unas copas.
Me acompañó de regreso a casa y justo antes de llegar se inclino y me dio un beso. No tuve tiempo de reaccionar, quise mover la cabeza pero no tenía como, si la echaba para atrás le hacía  un hueco al espaldar del asiento, no quise ser brusca y darle un empujón... era mi amigo!... así q solo fruncí los labios, los apreté hacía dentro mientras me quedaba quieta intentando entender que estaba pasando. Todo eso en cuestión de segundos... no supe que decir.
Me bajé del coche pensando como me iba a despedir.. o que iba a hacer, si le preguntaría algo, pero en realidad solo pensaba  en salir corriendo y llegar a mi casa a ponerme el pijama y hacer como que nada había pasado; fueron las copas pensé.
Me preguntó si podía quedarse.... Le dije que sí.

Entramos a casa, salimos a la terraza, se sentó a mi lado y sin preámbulo alguno empezó su confesión.
Me dijo lo difícil que era para el empezar esa conversión, que lo había hablado con amigas suyas y éstas le habían animado a que me lo contara todo. Siempre había estado enamorado de mí, desde el día que nos conocimos. Mientras, yo en silencio escuchaba atenta, sorprendida y algo preocupada.

Yo por mi parte me encontraba sola. Había terminado con una relación que quería que funcionara pero no se pudo, luego otro intento que menos mal tampoco se pudo. Y allí estaba yo... sola como un champiñón, esperando la llamada de un chico que nunca llegó, deseándolo todo y sin obtener nada...

 Le gustaba mi cabello, mis ojos, mi sonrisa, mi tono de voz, mi forma de hablar, de vestir. Le gustaba yo.

No había nadie, de amigos, que me conociera como el. Sabía con detalle los últimos años de mi vida, cada momento amargo, cada pesar, cada lágrima y cada alegría, sabía de mis sentimientos, de mis metas y planes a largo plazo.. lo sabía todo.
No supe bien que decir. No sabía qué o cómo contestar.
Sé que llegué a decir algo, pero lo cierto es que no lo recuerdo bien, solo sé que hubo un segundo beso y esta vez le correspondí. Entre su emisión y mi sonrisa nerviosa hablamos del encuentro y como buenos amigos acordamos vernos al día siguiente para la boda.

La fiesta fue larga, emotiva y espectacular. Fue mi pareja de baile toda la noche.
Pasamos juntos el día siguiente, un largo paseo por el muelle y luego cena con amigos.
Al despedirnos prometimos hablarnos a su llegada, me dio un beso en la frente y dijo adiós.

3 comentarios:

  1. Eres cruel. Ahora se supone que yo tengo que dormir plácidamente con la intriga de saber como acaba la susodicha historia. Ya veo...

    Con lo buena chica que parecia y luego nos deja así a medias... vaya por dios.

    ;P

    Un beso

    ResponderEliminar
  2. dulce historia.......
    muy dulce..
    me recuerda a algo conocido.

    Besos.

    ps: estoy segura que es mas que un principio...es una historia de esas que embrujan el corazón.

    ResponderEliminar
  3. Esta era una entrada que venía pensando hace mucho, lo cierto es que me cuesta tocar este tema, por eso lo he dividido en dos partes, de hecho estuve a punto de borrarlo todo... pero pienso que me viene bien contarlo.

    Lo siento chicos...
    Sigo a la espera de un final felíz!
    Abrazos y besos! ;o)

    ResponderEliminar