Me pongo nerviosa cuando no controlo la situación.
Ansiosa.
Así vengo hoy, es casi media noche, tras una tarde con amenaza de lluvia la luna se esconde como presa de mal agüero. Intentaba concentrarme pero no hago más que perder el tiempo mirando el monitor del pc intentando descifrar los interrogantes de mi investigación, noto que algo raro se mueve cerca de mi, era una sombra.
Sus ojos brillantes le delataron mientras clavaba su mirada en mi. Saboreó su boca con su lengua y dio un paso adelante.
No supe que hacer, mi primera reacción fue intentar dar un paso atrás, pero la silla contra la pared no me lo permitían, entonces el instinto de protección hace que mis manos sondeen un utensilio que sirva como arma blanca (el mouse del pc? malditasea! eso no sirve.. mi cuaderno de apuntes? joder estoy perdida!) intento no perderle de vista mientras busco con mis pies los zapatos, porque si no podía moverme algo tenía que lanzar, si no le pegaba al menos le distraía.
Sin prever sus movimientos dio otro paso hacia mi, velozmente se acercó a mi mesa sin quitarme la mirada.
No se gritar.
En un intento por escabullirme doy un pequeño salto sobre la silla y me subo al sofá, encuentro los zapatos pero es inútil, no sirve de nada.
Esto ya me había pasado antes, joder joder joder!!! empecé a recordar cuando entró por la puerta del jardín y me rozó la pierna, esto no podía estar pasando nuevamente.
Un hilo de frío recorrió mi cuerpo y me produjo arcadas.
¿Qué podía hacer?
Sin perderle de vista salí dando un salto por la puerta en busca de ayuda, entre a la habitación mas cercana, abrí la puerta y estaba mi cuñado acostado dormitando.
- ¡Ayúdame por favor!
Caminando tras el, le pedí que tuviera cuidado, antes de salir de la habitación le había visto por última vez junto al ordenador. Mentiría si digo que me sentía más segura pero aún así no descansaría hasta verle fuera de mi casa y de mi vida.
Tras una larga lucha, unos guantazos y algunos escobazos la porquería de
salamanqueja salió volando por la ventana para nunca más volver. No tolero que un bicho se pose en mi piernas y me camine cuerpo arriba, otro intento más y no le perdono la vida.
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o Erase una vez El Ataque I